PERFILES

Kobe Bryant y un póster para siempre

Jorge Rodríguez Gascón.

kobe bryante sonrie antes del mate

La muerte de Kobe Bryant ha sacudido al deporte de tal modo que parece cruel centrarse en el partido siguiente. Ocurre en disciplinas tan distintas del baloncesto como el fútbol y en ciudades tan alejadas de Los Ángeles como Zaragoza.

En los últimos días he repasado algunos de los documentales que ya había visto, sus noches más célebres, sus 37 canastas ganadoras. El deporte americano posee un vocabulario particular, y expresiones tan cinematográficas como el “impacto” o el “legado” de un jugador suenan cursis en español. Desde el domingo he revivido sus cinco anillos y releo algunos de los elogios de sus compañeros en los obituarios. Recuerdo entonces que durante mi infancia tuve un póster de Kobe Bryant en mi habitación. Su imagen era la de un héroe inmortal: Kobe, feliz y arrogante, conquistaba el aire a un centímetro del mate. Pertenecía a una revista de Basket que solo compré por el desplegable. Era en la cancha de los Atlanta Hawks y el texto que acompañaba la fotografía mostraba el “impacto” de su leyenda y la importancia de su “legado”. Durante aquel partido Kobe había superado los 40 puntos y el público había cambiado los abucheos iniciales por el aplauso incondicional. El titular era simple: “Si no puedes con el enemigo, únete a él”.

Kobe Bryant es el jugador que me descubrió el baloncesto. Durante meses ensayé bandejas sobre mi litera o una lámpara de estrellas que colgaba en la habitación de mi hermana. Durante las finales, ante Detroit, Boston u Orlando, mi hermano y yo estudiábamos hasta que empezaran los partidos. Aquel era un ritual extraño, que solía terminar pocas horas antes del examen. Luego llegaron nuevos ídolos: el triple de Stephen Curry, el baloncesto callejero de Kyrie Irving o la canasta sencilla, plástica, de  Kevin Durant. Pero Kobe Bryant siempre tuvo el valor de la primicia, el encanto del primer amor. Él contribuyó a que la NBA fuera un fenómeno global y pensé que ese mismo póster pudo estar en habitaciones de medio mundo. Ha sido el único escolta que pudo sostener la comparación con Michael Jordan, el mejor Laker de todos los tiempos. Y el jugador por el que siempre mereció la pena vencer al sueño.

En la previa de un duelo que nada tiene que ver con su muerte, ensayo un triple sobre la bocina. Rescato de mil mudanzas un póster que guardaré para siempre. Kobe Bryant sonríe, feliz y elegante, en la víspera de un mate.

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