PERFILES

El delantero que supo esperar

Jorge Rodríguez Gascón.

FUTBOL ALMERIA 19/20 ZARAGOZA 19/20

El partido ante el Almería dejó mejores sensaciones de las que se puede esperar de un empate. El Real Zaragoza jugó con personalidad ante uno de los aspirantes: igualó un marcador adverso, se adueñó del juego en los momentos de dificultad y comprobó que puede tutear a cualquiera. El equipo de Víctor Fernández logró convivir con la ausencia de sus dos jugadores más importantes: Cristian Álvarez, el héroe indiscutible, y Luis Suárez, el nuevo ídolo local.

Entre las noticias que llegaron desde Los Juegos del Mediterráneo, ninguna parece tan especial como el gol de Miguel Linares. El delantero de Fuentes de Ebro marcó el tanto del empate, besó su escudo y puso fin a tres meses en la sombra. En un deporte que se entiende cada vez más como un modelo de negocio, la historia de Miguel Linares es una curiosa excepción. El valor de lo distinto.

Linares se formó en la Ciudad Deportiva, pero nunca llegó a consolidarse en el primer equipo. Volvió 118 goles más tarde, trece años después de su debut con el filial. En ese largo camino pasó por Huesca, Barbastro, Alcoyano, Salamanca, Elche, Recreativo, Oviedo y Reus. Con su regreso cumplía uno de los sueños de su infancia en la fase final de su carrera. Fue, además, importante en la salvación de su equipo desde el mercado invernal, con dos goles definitivos ante el Lugo y el Elche.

Víctor Fernández le consideró en verano una pieza irrelevante en su Zaragoza. La dirección deportiva llegó a proponerle una salida a un club menor como el Ibiza, considerando que no había hueco para el delantero de Fuentes entre Suárez y Dwamena. Linares la desestimó, trabajó desde el silencio y aprovechó su primera gran oportunidad de la temporada. Su tanto ante el Almería, que disfruta de la inyección saudí del jeque Turki Al-Sheik, fue casi un ejemplo de justicia poética. Precisamente, porque Linares representa todo lo contrario. El fútbol de barro, el trabajo sostenido y los goles sin glamour.

Miguel Linares apura sus últimos años como futbolista profesional en Zaragoza, en el lugar en el que siempre quiso estar. Recuerda su origen en las celebraciones y en la afición existe un temor lógico, que cada gol que marca pueda ser el último. No parece preocuparle en exceso al de Fuentes, que confía en su olfato y que conoce bien el oficio más antiguo del fútbol. En Almería se convirtió en el futbolista más veterano en marcar con el Zaragoza (37 años y 40 días) y en el jugador aragonés con más partidos en Segunda División (254 partidos).

Sus palabras al terminar el encuentro, sirven para resumir su carrera y también sus últimos meses en el Zaragoza: “La ilusión por vestir esta camiseta es lo que me hace trabajar cada día y el gol ha sido una recompensa a mucho trabajo. Al final, el fútbol es justo y te da oportunidades”.

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