ENTREVISTAS

José Luis Loreto: “Creo en el progreso constante. El fútbol te enseña todos los días algo nuevo”

Loreto (recopa)

José Luis Loreto (Sevila, 1971) descubrió pronto que quería ser entrenador. Asentado en Zaragoza desde su retirada, colaboró con la formación de futbolistas en el CD Valdefierro. Poco después asumió el cargo de coordinador en el Balsas Picarral. Allí mostró su facilidad para descubrir jugadores, para entender las claves del juego y para tomar decisiones comprometidas. Tercera División fue su gran escaparate. Inició su carrera en el CD Ebro, se consagró en la SD Egea y convirtió al CD Brea en un gran aspirante. El 19 de diciembre de 2018, Víctor Fernández le reclutó para su banquillo. Entre bastidores, José Luis Loreto es el mejor apoyo del técnico aragonés.


 

En el Zaragoza no disfrutaste de demasiadas oportunidades. Luego fuiste un trotamundos; pasaste por el Logroñés, Córdoba, Cádiz… y siempre marcaste goles allá donde fuiste…

Tuve mucha suerte de jugar en el Zaragoza, tuve la mala suerte de coincidir con un equipo espectacular. Era carísimo jugar en aquel equipo. Tenía por delante a Esnáider, Paquete Higuera, Pardeza, Poyet… Yo era el quinto y era muy difícil que jugara. El siguiente año me fui a Logroño, hice una buena temporada y conseguimos ascender con Juande Ramos. Volví al Zaragoza, hice la pretemporada y Víctor no contaba conmigo. Estábamos en la habitación la Bruja Berti y yo. En la habitación del pánico.

Después me fui al Córdoba y a partir de ahí, pasé por muchos sitios. Estuve en el Cádiz, en el que hice un mal año, pasé por el Murcia, donde me conocía el director deportivo que había tenido en el Córdoba. Hice tres años muy buenos. En uno de ellos marqué 19 goles, llegué a pelear el pichici en Segunda con Salva Ballesta. Me ganó porque él tiraba los penaltis. Marcó 6 goles así, sino le hubiese ganado (risas).

En los años siguientes, ya estaba pensando en la retirada. Un año en el Cartagena, en tercera… Entonces tuve claro que cuando pierdes esa ilusión o vas a un entrenamiento y se convierte en una molestia, es mejor decir adiós. No sentía lo que había sentido antes y lo decidí con rapidez. Creía que me estaba engañando a mí mismo y a los equipos en los que jugaba…

¿Es en ese momento cuando te das cuenta de que la ilusión la tienes por ser entrenador?

Siempre pensé que podía serlo. El primer título me lo saqué en Logroño, el año en que el Zaragoza me cedió. El segundo lo saqué en Murcia y el tercero ya en la Federación Aragonesa. Lo tenía más o menos planificado. Hice bien en hacerlo de esa forma. Hacer tres años seguidos hubiera sido muy pesado. Siempre lo tuve en la cabeza, lo que sucede es que luego no es fácil empezar. Estoy muy orgulloso de haber empezado desde abajo. Empecé desde alevines, benjamines. Fui subiendo de categoría en categoría. También pasé dos años de director deportivo en el Balsas que me sirvió muchísimo para tener paciencia, relación con los padres. Fue un gran aprendizaje. Y posteriormente llegó la oportunidad del Ebro, con mi primer año de Tercera. Conseguimos un exitoso tercer puesto y jugamos los playoff ante el Compostela.

Has vivido dos épocas de Segunda División. ¿Has notado muchas diferencias entre la Segunda en la que tú jugaste y la Segunda en la que ahora compites como segundo entrenador?

Ahora Segunda División es una Primera División. En Primera han aparecido equipos que antes no estaban. Leganés, Getafe, Girona… Esos equipos están ahora por méritos propios, porque todo el mundo trabaja bien, empiezan a planificar las temporadas… Por Segunda ahora pasan equipos con mucha historia: Málaga, Granada, Cádiz, Osasuna, Deportivo de la Coruña… Se ha convertido en una segunda versión de Primera, en la que es muy difícil conseguir el objetivo del ascenso.

Nos has contado que fuiste entrenador en Tercera, que fuiste director deportivo, que jugaste en Segunda… ¿Qué tiene ese fútbol que te ha hecho mejor entrenador?

La experiencia de llevar los grupos desde abajo es muy importante. Te encuentras con situaciones cada vez más complicadas. Me han dicho muchas veces que ser jugador de fútbol te ayuda a la hora de entrenar. Creo que es un plus que puedes mostrar si tienes el resto de virtudes: las condiciones para saber transmitir, para saber llevar un grupo, para entender el juego… Si tienes eso, y además has sido futbolista, sí que te puede servir. Pero no por haber sido jugador, vas a tener ninguna ventaja. Un entrenador debe tener muchos conceptos para que las cosas funcionen.

Confío mucho en mis posibilidades y cada día intento aprender, el fútbol te enseña todos los días cosas nuevas. Con Víctor aprendo muchas situaciones que se plantean en un equipo de profesionales, momentos que a lo mejor no se dan en Tercera. Son estudios que se suman a tu carrera y que te van a hacer mejor entrenador.

¿Qué tipo de entrenador es Loreto? Un defensor de un estilo, un amante de la pizarra…

Me considero una persona intensa en lo que hago. Intensa en los entrenamientos, intensa en los partidos. Hago las cosas desde la tensión y la seriedad. Me gustan los equipos serios, comprometidos, que salen a competir cada domingo. El primer planteamiento que tengo es ganar. Lo primero que pienso en un partido es en llevarme la victoria. Si tengo que ganar jugando bien al fútbol, mucho mejor. Pero si tengo que hacerlo jugando mal, también sé hacerlo. Me gusta ganar, me gusta que mi equipo juegue bien, me gusta que sea un equipo sólido. Siempre he defendido un triunfo de un equipo desde la solidez defensiva. A partir de ahí, es más fácil crecer. Me ha dado resultados y sigo creyendo que las victorias se construyen también desde la tensión defensiva, evidentemente teniendo más argumentos ofensivos que el rival.

¿Hasta dónde quieres llegar como entrenador?

Creo en lo que he hecho hasta ahora. En progresar día a día. No me conformo con esto. Quiero seguir progresando y, algún día, llevar mi propio camino en las competiciones profesionales. No me pongo límites. Confío mucho en mí, en mis posibilidades, creo que estoy llevando una progresión correcta y estoy convencido de que todo llega.

Mis hijos me han preguntado muchas veces que por qué no tenía oportunidades a pesar de los éxitos en Tercera (tres playoff, un título y un ascenso). Yo les he dicho siempre que todo cuesta. Les digo que a Roma se pueden llegar de muchas maneras. Puedes llegar en avión, puedes llegar en coche, puedes llegar en bicicleta o puedes llegar andando. A lo mejor a mí me toca llegar andando, pero llegaré…

 

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