OPINIÓN

Cuestión de orgullo

Miguel Ángel Gayoso.

real zaragoza entrena

El Zaragoza se despidió la noche del domingo frente a su afición de sus aspiraciones de gloria. Las matemáticas no lo impiden todavía pero la sensación general es que la reacción ha llegado muy tarde y el equipo no es tan competitivo como el del año pasado. O si lo es, carece del acierto para declinar a su favor la balanza. En La Romareda se ha confirmado el mal devenir del equipo y se ha esfumado el peso que tenía nuestro estadio en el resultado de los partidos. La afición se retroalimenta del equipo y esa simbiosis mágica del año pasado no se ha conseguido. El otro mensaje generalizado en el club, el realista, es que nos encontramos más cerca de la zona de descenso que de la que da opciones de ascender.

No es Aragón tierra de medias tintas. Ni lo es su clima ni el carácter de sus gentes. En una especie de paralelismo, las temporadas del Zaragoza en Segunda, salvo las dos que se disputan playoffs, han naufragado en la zona que vive actualmente el club. Desde la 2013-14 sus puestos han sido 14º, 6º, 8º, 16º y 3º. Incluso la que podría situarse a medio camino acabó con el cataclismo de Palamós, que derrumbó varias posiciones al equipo en lo anímico.

Las 14 jornadas restantes, y los 13 encuentros por disputarse, alejan el varapalo que se presagia supondrá el desenlace final. En esta, anunciada como la campaña del ascenso, la ciudad vivirá su enésimo batacazo deportivo. Casi con toda seguridad, afrontará en la 19-20 su séptima temporada consecutiva en el segundo nivel del fútbol español. Empecemos pues a planificarla. Que la dirección deportiva comience a mover fichas y tome sus decisiones. Que apueste por la experiencia de jugadores contrastados en vez de traerlos de ligas menores. De esos fichajes se acierta con uno de cada cinco. Que se dé cancha a los jóvenes con mayor proyección y se acompañen eslóganes con hechos. No tendremos un proyecto basado en nuestra cantera si su gestión no va de la mano de cartera. Hemos de crear las condiciones deportivas, económicas y sociales idóneas para que crezca un Zaragoza de canteranos reforzado con varios jugadores fichados.

En el césped, la visita a Los Cármenes debe servir para una demostración de carácter. No estamos en su misma lucha, pero somos más grandes. Algún día volveremos a ocupar el lugar que nos pertenece. Hasta entonces, con rasmia y decisión, hay que disputar los partidos con la mayor de las motivaciones. Como señala el mejor de los nuestros, Cristian Álvarez, hay que “acabar la temporada con la máxima dignidad posible y trabajar al 100% hasta el último día para conseguirlo”. Pura cuestión de orgullo.

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