CRÓNICAS

Un partido especial en la Romareda

igbekeme vs albacete

El Zaragoza empató (0-0) ante el Albacete en un partido bonito, vibrante, jugado a un ritmo de primera en una liga de segunda. El equipo de Víctor Fernández sigue dando muestras de su recuperación. Propone desde el inicio, toma el mando del partido a través del balón y es capaz de ser imprevisible en el juego. Lo fue también desde la alineación, en la que Aguirre dotó de profundidad al Zaragoza y se estrenó Dorado como central. El equipo aragonés tuvo la pausa que impone Eguaras, la verticalidad de Benito en el costado y el fútbol espontáneo, casi mágico, de James Igbekeme. El nigeriano parece hecho de otra pasta: protege el balón, se proyecta en ataque y es generoso en el repliegue. Es un jugador que no entiende de cadenas, muy difícil de ubicar, de esos que fomentan la sorpresa y que alegran, por sí solos, un juego colectivo.

Puede parecer extraño elogiar un partido en el que no hubo goles. Pero el fútbol propone espectáculo también lejos de las porterías, en las que, por otro lado, brillaron Tomeu Nadal y Cristian Álvarez. No acertó Álvaro Vázquez al inicio y Nadal aguantó su vaselina. Quizá el partido hubiese sido otro si el Zaragoza hubiese marcado temprano, una suerte que no conoce todavía Víctor Fernández. Su equipo no pudo ganar el encuentro esta vez en el tramo final. En el intercambio de golpes que presidió el partido, no marcó tampoco Zozulya, un delantero incómodo para el Zaragoza. El ucraniano disfrutó de dos ocasiones en jugadas de estrategia, un mal que el equipo aragonés sufre todas las tardes.

Si hubo alguien que mereció más la victoria en la Romareda, ese fue el Zaragoza. Ante un gran equipo, que conoce las claves de la competición y que supo sobrevivir en sus peores momentos. Resistió el Albacete y aguantó su condición de líder una jornada más. Su clasificación está lejos de ser una casualidad. Responde al acierto de Luis Miguel Ramis en la preparación de los partidos, a la solidaridad y firmeza de un grupo metódico. El Albacete celebra ahora que matemáticamente estará una temporada más en Segunda División (lleva 49 puntos y la salvación se suele situar en los 50). Quizá esa humildad le permita soñar con cotas más altas. Entre ellas, la posibilidad real del ascenso.

El Zaragoza, por su parte, estuvo más cerca de la victoria en la Romareda. Pudo ganar gracias al despliegue de James Igbekeme, al talento de Soro y al fútbol veloz de Alberto Benito. En el segundo tiempo, rozó un triunfo merecido. Especialmente en un disparo de Eguaras, que se encontró con Nadal camino de la escuadra.

No hubo goles en un partido especial en la Romareda. Zaragoza y Albacete jugaron sin reservas, entregados en un duelo frenético, de mucha emoción, al que solo le faltaron los goles. Los dos equipos dieron por bueno el empate: el Zaragoza se conformaba con haber sometido en el juego al líder y el Albacete premiaba el esfuerzo colectivo y las paradas de Tomeu Nadal.

La Romareda ovacionó a su equipo al acabar el encuentro. Una sensación recorre la ciudad: el Zaragoza quiere recuperar el tiempo perdido.

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