ENTREVISTAS

Sergio Gil: “Jugar contra el Zaragoza siempre es y será especial. Soy de allí, es mi casa”

A Sergio Gil Latorre (Zaragoza, 1996) se le consideró la referencia de la cantera en un tiempo en el que la cantera no contaba demasiado. Se marchó en el verano de 2016 a Lugo, tras una salida llena de malentendidos. Ahora lleva más de 70 partidos en Segunda División. En su tercera temporada en Lugo vuelve a enfrentarse al equipo de su vida.

sergio gil

-¿Qué significa para ti jugar contra el Real Zaragoza? Supongo que te cuesta enfrentarte a la que fue tu camiseta…

Jugar contra el Zaragoza siempre es y será especial. Soy de allí, es mi casa y vivo el partido con bastante ilusión. Ya estoy acostumbrado a jugar contra ellos, pero no deja de ser especial. Al principio se te hace raro, pero luego ya te acostumbras…

-A pesar de que eres un profesional y de que te debes al Lugo, ¿sigue habiendo una parte de ti que es zaragocista?

Sí. Todos los que me conocen lo saben. He sido desde pequeño del Zaragoza, he ido a la Romareda con mis padres, he vivido un Zaragoza de Primera. He sido zaragocista y no puedo negar que sigo siéndolo.


-Llegaste al Oliver en edad de Benjamín. ¿Qué recuerdas de tus primeros pasos en el campo de la Camisera?

Yo era muy niño y jugaba en un campo de tierra. Tengo muy buenos recuerdos de aquella época, de niño lo vives todo con una ilusión diferente. Estaba encantado de estar allí, porque en aquellos tiempos el Oliver era una familia. Sigo manteniendo contacto con algunos de los compañeros de entonces. Siempre que tengo que hablar del Oliver me brillan los ojos.

-Tienes el fútbol en la sangre…

Sí, lo intento. Mi madre también jugaba a fútbol y es la que más caña me mete. Ella es muy crítica conmigo y eso se agradece y me ayuda mucho. Para empezar, no puede ver ningún partido en el que yo juegue. Al acabar el partido siempre me llama, independientemente de si he jugado o no. Nunca falta su llamada. Me pregunta cómo estoy y después de saberlo, es cuando me empieza a meter caña. Es crítica en lo bueno y en lo malo.

-¿Qué entrenadores te marcaron en el Oliver de manera especial?

Tuve bastantes, pero los que más me marcaron fueron Jesús y Pedro Gracía Alfonso, conocidos como los hermanos del Oliver. Sigo manteniendo relación con ellos y les debo una parte de lo que soy hoy.

-¿Y cuál ha sido el mejor consejo que te ha dado un entrenador?

Si me dejase alguno de los muchos que he tenido, sería injusto. He tenido muchos y muy buenos. Es verdad que con Jesús Gracia Alfonso en cada año que pasaba, nos proponíamos nuevos objetivos. Queríamos acercarnos a una meta para seguir creciendo como futbolista.

-El Zaragoza te siguió desde muy niño, pero pasaste un verano en la Masía…

Sí, en aquellos tiempos el Oliver tenía un convenio con el Fútbol Club Barcelona. Esa oportunidad llegó de la mano de Luis Aragón, que entonces estaba allí, y de Alberto Sierra. Fuimos allí a hacer unas pruebas y la verdad que vestir esa camiseta, para un niño, era muy ilusionante. Ese verano fue especial y lo disfruté mucho.

-A pesar de eso, el Zaragoza fue siempre desde un punto de vista sentimental tu gran prioridad…

Exacto. Recalé en cadetes y fue un sueño a medio cumplir. Poder estar en la Ciudad Deportiva, ponerte la camiseta del Zaragoza y aprender de toda la gente que está allí.

-¿Cómo viviste aquel paso? ¿cómo lo vivió también tu familia?

Llegué al equipo en el que siempre quise jugar. Pero mi familia lo vivió con un punto de miedo. Pasas a una formación más profesional, empecé a entrenar tres, cuatro días. Tienes que compaginar los entrenamientos con los estudios. Mis padres lo vivían con miedo pero también con mucha ilusión.

-¿Cuál es tu primer recuerdo en la Romareda, como aficionado, como recogepelotas?

Como aficionado iba mucho de niño, con mis padres. Como recogepelotas es muy especial vivir encuentros de primera. Veías a todos tus ídolos de cerca, a jugadores top y eso impacta mucho. Los ojos brillaban como nunca.

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-¿Quién te impresionó especialmente? ¿A qué jugador te hubieses querido parecer?

 En aquella época en el Zaragoza estaba Ander Herrera. Todo zaragocista lo considera un referente. Cualquiera que lo haya visto jugar y crecer desde niño querría parecerse a él.

-En el club pronto te consideraron la joya de la corona…

Bueno, eso no sé si es del todo así. Es verdad que tenían bastantes esperanzas depositadas en mí y que la gente estaba ilusionada.

-¿Qué entrenadores te marcaron ya en el Zaragoza? ¿Quiénes creyeron de verdad en ti?

Cuando llegué en Cadetes, Quique Falcón me ayudó mucho. Un gran entrenador. Con él disfruté mucho. Es verdad que cuando eres más joven, todo se disfruta un poco más. Con él aprendí mucho, porque su forma de ver el juego coincidía con la mía. Ganamos torneos internacionales, jugamos el Cesaraugusta e hicimos un buen papel. A partir de ahí, empiezas a tomártelo un poco más en serio, a competir. A mí me empezaban a subir con gente más mayor y eso te prepara para la competición.

-¿Podrías hacer una selección de recuerdos de tu formación como futbolista?

En el Oliver siempre recordaré la primera Copa Federación que ganamos en los campos de la Federación. Fue en benjamines y lo recuerdo como si fuese ayer. Lo recuerdas con una gran ilusión. Del Zaragoza, cuando ya era un poco más mayor, me acuerdo de los torneos internacionales que jugamos en Francia. Tuvimos la fortuna de ganar en edad de Cadetes. Y eso preparó todo para mi debut con el Real Zaragoza.

-Algunos compañeros de tu generación han llegado al primer equipo, otros no lo consiguieron. ¿Quiénes han sido los futbolistas que más te han impresionado?

He tenido muy buenos compañeros, que me han ayudado a llegar donde estoy. Algunos siguen hoy en el Zaragoza, otros se han tenido que ir a jugar fuera, porque no encontraban su sitio aquí. Mantengo muy buena relación con Héctor Otín que del Zaragoza se fue a la Juve. Con Buenacasa también, que actualmente está en el Mallorca. Me llevo muy bien con Jorge Pombo. Cuando yo estaba en el Zaragoza, él estaba en el Amistad. Al final, lo repescaron para el Zaragoza y él ha trabajado bastante duro para ocupar el puesto que hoy ocupa.

-¿Cómo recuerdas aquel campeonato de España sub 18? ¿Fue vital en tu carrera?

Teníamos una selección muy completa. La comparas con otras selecciones y todas ellas tenían tres o cuatro jugadores que jugaban en Primera. La verdad es que nosotros teníamos un muy buen grupo. A día de hoy seguimos haciendo cenas de navidad y nos juntamos bastante de la selección. Creo que lo más importante fue eso, el grupo que hicimos. Es verdad que teníamos buenos jugadores, pero la importancia real estuvo en el colectivo. Eso fue lo que nos llevo a ser subcampeones.

-Fuisteis subcampeones y además creo que fuiste el máximo goleador del equipo…

Sí. Marcar goles no es una de mis características, pero la verdad es que lo fui. Yo siempre se lo agradezco a mis compañeros. Sin ellos no podría haber marcado los cinco goles que marqué en aquel torneo.

 


 

Y además eso prepara el paso al Real Zaragoza. Háblame de  tu primer entrenamiento y las pretemporadas con el primer equipo. ¿Cómo vivió un adolescente sus primeros pasos en el fútbol profesional? ¿Quién te acogió y te ayudó más en aquel vestuario?

Bueno la primera pretemporada, la verdad que el club tampoco estaba muy bien. Porque  no se sabía muy bien qué iba a pasar. Había 10 o 11 jugadores del primer equipo, los demás intentábamos reforzar. Yo era juvenil entonces y del Juvenil División de Honor subíamos bastantes. Del filial también subía mucha gente. Al final, el problema de entonces se consiguió solucionar. Mi primer recuerdo tiene que ver con Víctor Muñoz, él fue quien me subió al primer equipo. Luego tuve bastantes lesiones que me impidieron participar y más tarde, llegó Popovic. Él fue el que me dio la oportunidad de cumplir mi sueño.

Te voy a decir una fecha y tú me dices lo qué te sugiere: el 14 de Marzo de 2015.

Me acuerdo como si fuese ayer. Fue mi debut con el Zaragoza, un sueño cumplido.

Y aquel debut se produjo precisamente contra el Lugo, un equipo con el que luego te has vuelto a encontrar.

Sí, la verdad que Ranko entonces me dio la oportunidad. No sé si fueron 10, 15 minutos. Pero para mí era un premio que nunca olvidaré y salí con muchas ganas. Fue contra el Lugo y la verdad es que me acordaré siempre.

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Eras la gran promesa de la cantera zaragocista, en un momento en el que la cantera no contaba demasiado. ¿Qué es lo que te faltó para triunfar de manera definitiva en el Zaragoza?

Bueno, yo estoy contento de cómo he seguido dando los pasos. Yo creo que en ese momento, la cantera no era como ahora. Ahora es vital. Tú ves el Zaragoza ahora y la mayoría de jugadores son de la casa y eso es muy bueno. Entonces no se apostaba tanto. Yo creo que a mí me faltó tiempo también. Porque con 18 años la gente espera cosas diferentes de ti. Tienes esa presión y a lo mejor hay que ir más despacio y con buena letra. Yo creo que lo que me faltó fue tiempo.

Aún así en el Zaragoza tuviste buenos momentos, llegaste a celebrar un gol que luego no fue tuyo… Con lágrimas de emoción, una imagen muy bonita…

Sí, bueno, había entrado al campo, quedaba pocos minutos. Fue en el minuto 92, 0 a 0. Y la verdad es que nos jugábamos bastante. Y lo recuerdo como si fuese ayer. Fue un centro de Abraham que rematé yo un poco. Le dio a Pulido, su central, y se lo metió en propia. Lo celebré como si fuera mío, por el momento que era y lo que significaba.

Qué me puedes decir de tu amistad con Jesús Vallejo, un futbolista con el que has tenido más o menos caminos paralelos.

Me llevo muy bien con él. Es atento, muy buena persona, buen profesional. Desde antes de cadetes, en el Oliver ya jugué con él cuando lo subían con nosotros. Luego en cadetes volví a coincidir con él en la selección. Han sido muchos momentos los que hemos vivido juntos. Ahora está en el Madrid, y yo me alegré un montón en el momento del fichaje. Es de las personas que se merecen que les pase algo bueno. Y así hasta el día de hoy. En Navidades nos volvimos a encontrar. Es una persona normal. Tú le escuchas hablar y sigue siendo el de siempre.

 


 

Vamos a pasar de una cosa agradable a otra algo más desagradable. Llegamos al verano de 2016. ¿Fue ese el peor verano de tu vida?

Digamos que sí, pasó todo rápido y lento a la vez. Porque era un chico joven que tampoco sabía lo que estaba pasando a mi alrededor. Y la verdad que siento bastante lástima por todo lo que pasó en su momento. Creo que al final se vio que el perjudicado fui yo.

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Tengo la sensación de que en el caso de tu salida no se ha contado toda la verdad…

Bueno al final los jugadores se reemplazan con otros jugadores. Para mí significaba tener que salir fuera de casa, estar lejos de mi familia. Cumplí un sueño y se rompió, digamos, pronto. La verdad es que sientes lástima, porque a mí me hubiera gustado seguir ahí. Había un conflicto de intereses entre la directiva del momento y mi antiguo representante y, al final, yo salí marcado.

¿Fuiste una víctima de esa lucha interna entre el director deportivo del momento, Narcís Juliá, y de tu antiguo representante, Junior Minguella?

Sí, sí, exacto. Son cosas que la gente no sabe. No sabe realmente lo que pasa. Y yo, te voy a ser sincero, tampoco sabía lo que estaba pasando. Porque al final tú confías en una persona que te asesora y en ese momento estás tranquilo. Pero cuando ya empiezas a ver todo lo que está pasando dices: “¿Qué está pasando aquí de verdad?”, ¿sabes?

¿Crees que se podrían haber hecho mejor las cosas? ¿Crees que a lo mejor tendrías que haber confiado menos en tu asesor?

Tanto por parte de mi antiguo representante como por el de la directiva que había entonces, no ayudaron. No ayudaron a que al final yo saliese beneficiado. Yo al final lo que quería era jugar en casa, jugar en mi ciudad. Y bueno, no pudo ser por las distintas cosas que pasaron y se podían haber hecho de mejor manera por ambas partes.

¿Qué le dirías ahora que ha pasado el tiempo a la afición del Real Zaragoza?

Al final ellos tienen libertad de expresión. Puede expresar lo que sientan. Yo creo que a mí se me marcó injustamente en su momento. También se llegó a comentar que me iba por dinero. Yo para nada le pedía dinero al Zaragoza. Yo bastante ilusionado y contento estaba de poder vestir la camiseta entonces como para, además, pedir dinero. Creo que se fue injusto conmigo. Y bueno, a la afición del Zaragoza decirles que tengan paciencia, hablo de este año, que tengan paciencia con el equipo que al final los resultados llegan y seguro que acaban estando donde se merecen estar.


 

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Después de un verano de incertidumbre, el Lugo creyó en ti…

La verdad es que Emilio Viqueiro y Jose Luis Deus, los directores deportivos del momento confiaron en mí y me trajeron a Lugo. Yo tenía 19 años, era un chaval. No había salido de casa nunca y llegué aquí un poco asustado. Tenía a mi familia lejos y fue todo bastante bonito. Llegué y todo el mundo estuvo encima de mí, me protegieron. Sabían que era joven y nunca me faltó de nada. Me sentí como en mi segunda casa y eso es de agradecer.

Te iba a preguntar eso, ¿has encontrado allí una segunda casa?

Así es. Hacia el Lugo no puedo tener una mala palabra. Tengo amigos aquí y me siento cómodo. Al final, son tres años bastante intensos, en los que han pasado cosas buenas y cosas menos buenas. Estoy muy agradecido por cómo me han tratado.

¿Quiénes son tus mejores amigos en el vestuario? ¿De quienes has aprendido?

Lugo no es un equipo grande pero es una gran familia. El primer año ya había un buen grupo, el segundo se fue gente y vinieron otros jugadores que se integraron muy rápido. Este año pasa lo mismo. El Lugo se caracteriza también por tener muy buen grupo. Tener ese vestuario es también lo que te hace ganar partidos.

Me interesa mucho saber la relación que tienes con Carlos Pita…

Con Carlos Pita me llevo muy bien. Es un gran jugador, tiene muchísima calidad. A los que nos gusta tener el balón, es gente a la que está bien tener cerca. Sabes cómo van a actuar ellos, sabes que te van a dar el balón sin miedo. La verdad es que es un referente tanto dentro como fuera del campo.

Nosotros lo sufrimos en la ida, todavía nos acordamos del golazo que nos marcó desde el centro del campo…

A mí no me extraña que haga ese tipo de cosas, porque le he visto hacer muchas jugadas, muchos pases difíciles de creer. Es un buen jugador y muy buena persona.

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Llevas tres años en Lugo, has madurado, incluso esta temporada has llevado el brazalete de capitán sin ser de la ciudad ¿Qué sientes al jugar en el Anxo Carro?

Siento que llegué aquí muy joven y que me han acogido como si fuese de la ciudad. Jugar en el Anxo Carro es diferente. No te viene a ver mucha gente como podría ser en otro equipo, porque es un campo pequeño, pero la verdad es que la atmosfera que se respira es muy bonita, tanto en el campo como en la calle.

¿En qué ha mejorado y ha evolucionado Sergio Gil? ¿En qué es diferente al jugador que era?

Lo primero que he hecho es madurar como persona. Sales de casa y te toca espabilar. Estás solo, no tienes a nadie que te ayude y al final eso te hace madurar como persona. Al final, como jugador, un futbolista madura jugando partidos. Aquí, cuando he estado bien y las lesiones me lo han permitido, he jugado bastante. Eso es lo que te hace crecer como jugador.

¿Cuál es tu posición ideal? ¿Mediocampista posicional, solo, acompañado por un perro de presa en el doble pivote, un poco más adelantado, con vistas a la portería rival?

La verdad es que he jugado en muchas posiciones. Incluso en la banda, que no creo que sea mi mayor virtud. Me desenvuelvo mejor de mediocentro, siempre es mejor tener a un perro de presa al lado. Nosotros este año hemos tenido a Ramón Azeed que se ha ido a Granada. Tenemos a Seoane. Solo hay que mirar sus registros, la cantidad de robos de balón que hacen en cada partido. Eso no significa que a mí no me guste defender. La verdad es que cuanta más gente tengas alrededor que te puedan ayudar, mejor.

En eso también has mejorado, pareces ahora un futbolista más agresivo…

La verdad es que con el paso de los partidos te vas dando cuenta de que competir es imprescindible. No solo es tener calidad. El que tiene calidad y no compite de verdad y no es intenso, está muerto en Segunda División.

Hemos hablado de maduración, y tu historia se entiende también a través de tus regresos. Has tenido que madurar a marchas forzadas… ¿Cómo has vivido tus vueltas a la ciudad?

La primera vez que tuve que volver, con todo lo que había pasado, me podía esperar la reacción de la gente. Aún así te choca. Pasas de un año en el que todo el mundo creía en ti y te aplaudía, a que luego se volviese todo en tu contra. Es una mezcla de motivación y de pena. Familiares tuyos van a verte y tienen que escuchar de todo… Esas cosas te hacen crecer también como persona y como futbolista.

Tu etapa en el Lugo está marcada también por las lesiones. No has tenido la participación que un futbolista joven y de talento necesita…

Es verdad. El año pasado sufrí una lesión de abductor. En principio, tenía que pasar por quirófano, pero fui a Madrid a que me vieran especialistas. Me dieron la noticia de que eso se podía curar solo, con trabajo específico. Me vieron bastantes doctores y estuvo entre cinco y seis meses recuperándome de la lesión porque fue grave. Luego cuando volví, me encontré bastante bien. No me esperaba que al volver estuviese tan bien físicamente.

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Esta temporada ha sido convulsa para el Lugo. Destituciones, cambios de cromos en el apartado de fichajes, ¿cómo ves esta transformación que se ha producido en el equipo en el mercado de invierno?

Al final, el fútbol es así. Viene gente, se va otra. Cuando estás en una situación que no es muy buena, estas cosas pueden pasar. No estamos en descenso pero estamos ahí y cuanto antes nos alejemos de esas posiciones, mejor nos irá a todos. Han venido compañeros nuevos a ayudar en navidad y eso es lo importante. Al final los que estamos somos los que tenemos que sacar la situación y seguro que será así.

Últimamente estás participando mucho más, has jugado en los últimos 6 partidos y el Lugo lo agradece. Parece que tu entrenador cree en ti para salir de una situación difícil. ¿Qué te pide Monteagudo en los partidos?

Es un entrenador al que le gusta presionar arriba, le gusta tener su idea con el balón, ser protagonista. Al final, eso me ayuda bastante porque soy un jugador al que le gusta tener la pelota y asociarse con la gente. Creo que su propuesta me beneficia.

 


 

Os enfrentáis al Zaragoza en el Anxo Carro, ¿has seguido la temporada del equipo aragonés?

Sí, siempre que puedo veo sus partidos. Me gusta verlo, me gusta ver cómo pide paso la gente de la cantera. La verdad que siempre que puedo los sigo.

Víctor Fernández ha llegado para salvar al equipo, con un estilo que se adapta a la historia del club y también a tu forma de jugar…

Con la llegada de Víctor la gente y los jugadores están ilusionados, creen en sus posibilidades y eso es muy bueno para el Zaragoza.

Hemos hablado de referentes, ¿qué sientes al ver compañeros de quinta junto a grandes referentes del club, futbolistas casi inmortales como Alberto Zapater?

Al final si están ahí es por algo. Han tenido que trabajar mucho, yo lo he vivido con ellos. Momentos buenos y momentos no tan buenos. El trabajo y el esfuerzo tienen su recompensa. Tener a gente como Zapater de su lado, les hará aprender y también disfrutar. Es algo muy positivo para ellos.

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El Zaragoza siempre ha sufrido en el Anxo Carro. ¿Qué esperas del partido? ¿Puede ser un duelo entre dos equipos con estilos similares?

A los dos equipos nos gusta tener el balón. Más allá de tener la posesión, seguro que hay mucha intensidad por la situación de los dos equipos. Y espero que nosotros nos llevemos los tres puntos.

En rueda de prensa definiste el partido como una final, ¿crees de verdad que es una final en febrero?

Yo creo que cada partido es una final. Y más ahora. Cuanto antes se empiece a ganar partidos, antes nos distanciaremos de los de abajo. Al final, nuestro objetivo es ese. Ir partido a partido. Llevamos toda la semana preparando el partido del fin de semana y nosotros jugamos en casa, que eso también es un plus.

Si marcas, ¿celebrarías el gol?

Bueno, primero tengo que marcarlo. No sé, esas cosas se deciden en el momento. No es lo mismo jugar en la Romareda que en el Anxo Carro. Es un partido especial para mí pero no deja de ser un partido.

En el fútbol lo improbable se convierte en posible y acabamos de ver el regreso de dos canteranos al Zaragoza. Si de ti dependiera, ¿Sergio Gil volvería alguna vez al Real Zaragoza?

Como has dicho, en el fútbol puede pasar de todo. Ahora han llegado Linares y Dorado que también tuvieron su pasado zaragocista y nunca sabes lo que puede pasar. Si de mí dependiera, no te voy a decir que no me gustaría volver a casa. Como en casa no se está en ningún lado. Pero, más allá de eso, ahora me centro en estar con el Lugo. Estoy muy contento aquí…

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