OPINIÓN

Cambiar el guión

lucas alcaraz (ante los jugadores)

La derrota del pasado domingo ante el Elche no estaba en el guión. El gol de Gonzalo Verdú en el inicio, que culminó una de esas jugadas de estrategia que salen mejor que en los ensayos, cambió el plan del Zaragoza en el Martínez Valero. El error de Verdasca que precedió al segundo gol de los ilicitanos, tampoco estaba en el guión de los zaragocistas. El Zaragoza jugó un partido digno ante el Elche, mostró en una hora de partido buenas intenciones. El rendimiento del equipo aragonés tuvo un poderoso inconveniente: no prestó demasiada atención a las porterías. Mostró los mismos errores que le han llevado al borde de los puestos de descenso en el primer tramo de la temporada. El Zaragoza es un equipo sin profundidad, sin capacidad para hacer daño donde de verdad importa. Masca la jugada con paciencia, a la espera de un cambio de ritmo que nunca llega. Los rivales aguardan en su campo, conscientes de que el Zaragoza puede cometer un error en la salida del juego. Conscientes también de que ese plan de partido siempre les beneficia; juegan frente a un Zaragoza sin pólvora, sin futbolistas que sorprendan.

Hemos pasado el primer cuarto de la temporada y el Zaragoza solo ha sumado 11 puntos en 11 jornadas. Son las cifras de un equipo que debe luchar por su supervivencia. La llegada de Alcaraz, un especialista en momentos críticos, no entraba en los planes de la dirección deportiva. Responde también al clima de emergencia que se vive en la institución. En las próximas semanas debe dotar al equipo de fortaleza defensiva, de claridad en línea de tres cuartos y de capacidad de desequilibrio. Pero quizá su labor más importante es la recuperación psicológica de su plantilla. Lo peor que le puede suceder a un futbolista es que dude de sí mismo. Y ahora mismo, la plantilla entera, duda más que nunca de sus posibilidades.  Lucas Alcaraz está ante el mayor reto deportivo de su carrera: nunca entrenó a un equipo con una masa social tan grande. Lleva los suficientes años en el fútbol para saber que el tiempo corre en su contra y para saber también que el fútbol no espera a nadie. El próximo domingo el equipo aragonés debe recuperar la confianza ante el Granada, que se ha situado como líder de la categoría.

La Romareda, un estadio que siente su pasado como parte del presente, apela a una condición de su historia para volver a vencer. El Zaragoza siempre jugó mejor ante los líderes que ante los débiles. Ningún terreno se presta a la sorpresa como el fútbol y una victoria ante el líder puede cambiar el guión de la temporada.

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