CRÓNICAS

Ilusiones renovadas

El Real Zaragoza venció a un combativo Rayo Majadahonda (2-1). Pombo y Ros de penalti adelantaron a los de Idiakez. Toni Martínez recortó distancias y puso tensión en los minutos finales del partido. Igbekeme y Ros fueron los mejores.

Por fin llegó el tan ansiado momento tras más de dos meses sin fútbol, el balón volvió a echar a rodar en la Romareda ante 18.493 fieles espectadores. El Real Zaragoza comenzó su andadura en esta sexta temporada consecutiva en Segunda División con un triunfo ante el Rayo de Majadahonda. El partido dejó diversas lecturas, por un lado, una primera parte en la que el equipo maño dominó y dispuso de las mejores ocasiones frente a un Rayo tímido y con poca presencia en ataque. Y una segunda parte donde vimos a un Zaragoza más vulnerable atrás que acusó el cansancio y quizá la tardanza de los cambios. Las sustituciones del equipo majariego dieron aire fresco al equipo y reactivaron su juego.

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Los primeros cuarenta y cinco minutos nos dejaron detalles para el optimismo. Idiakez apostó de nuevo por el 1-4-4-2 en rombo y Buff fue el elegido en la mediapunta, en detrimento de la sensación del verano, Soro. Verdasca jugó en el pivote flanqueado por Ros e Igbekeme que fueron dos de los jugadores más destacados del encuentro. La sociedad Pombo-Marc Gual también dejó detalles para el entusiasmo; se buscaron y se encontraron en más de una ocasión. El Real Zaragoza apretaba arriba con una presión alta que dificultaba el juego del equipo madrileño a la hora de combinar. Tras unos primeros minutos de reconocimiento del rival y de respeto por ambas escuadras el equipo aragonés fue dueño del partido. Un detalle importante fue la salida de balón del central zurdo Alex Muñoz desde el sector izquierdo de la zaga. El zaguero alicantino siempre encontraba la conexión con Lasure por fuera, la de Igbekeme por dentro y la de algún delantero en largo. Así llegarían las primeras incursiones en el área rival de los hombres de Idiakez. Pero fue por la otra banda donde se planeó el primer gol zaragocista. Llegó a través de una internada de Benito, que buscó el pase atrás para Verdasca. El portugués jugó al primer toque y encontró a Pombo, que se estiró lo justo para cruzar el esférico al palo largo (1-0).

Remate inapelable de un jugador que este año está llamado a ser uno de los pesos pesados del vestuario zaragocista dentro y fuera del terreno de juego. Pombo aparecía para provocar la alegría de la afición de la Romareda, Borja Iglesias incluido. El Rayo Majadahonda acusó el golpe y el equipo de Idiakez comenzó a ser más vertical. Marc Gual no marcó ayer pero mostró sus credenciales de buen delantero: cayó con inteligencia a bandas, se asoció con acierto y desordenó la línea de tres centrales del equipo de Iriondo. Tuvo, además, una muy buena sintonía con Pombo, que poco después pudo marcar el segundo gol; su disparo desde la frontal se le marchó a pocos centímetros del poste. Cuando todo parecía indicar que el Zaragoza se iba a ir al descanso ganando por la mínima apareció James Igbekeme. El nigeriano firmó un slalom descomunal lleno de calidad y potencia para descargar sobre Ros. El tudelano sacó un disparo lejano que repelió el meta rival. El balón, ante la pasividad de la defensa del Rayo, fue a parar otra vez a Javi Ros, que había seguido su propio rechace y que fue derribado dentro del área. El capitán asumió el reto de los once metros con jerarquía y no erró engañando por completo a Basilio (2-0).

En el segundo acto Iriondo introdujo un cambio en el cuadro visitante, se marchaba Enzo Zidane y entraba Toni Martínez, el presumible delantero centro titular del equipo. El Real Zaragoza no entró nada bien tras el descanso, varias pérdidas en la zona de creación posibilitaron varios contraataques. La más clara la de Jeisson Martínez rematando un centro desde la derecha; Grippo molestó lo justo para que el atacante peruano no se estrenase en la categoría de plata. El Zaragoza se mostraba débil en la transición ataque-defensa, los laterales al ganar altura con balón no llegaban al repliegue para cerrar los costados ante cualquier pérdida. El Rayo Majadahonda se mostraba mucho más incisivo con sus dos puntas y se aprovechaba de la candidez zaragocista. Era el momento de dar pausa y bajar las revoluciones de partido o de mover el banquillo pero Idiakez desdeñó tal posibilidad y apostó por dar confianza a su once. Ros e Igbekeme se echaron el partido a sus espaldas y comenzaron a brillar con luz propia, con y sin balón ambos fueron determinantes para que el Real Zaragoza no perdiera la cara al partido. Ante tal empuje otros jugadores se desperezaron, Buff filtró un pase al desmarque Marc Gual que el delantero de Badalona no supo resolver. El omnipresente Ros llegó a rematar el rechace, pero envió el balón por encima del larguero.

Seguidamente llegarían otras dos ocasiones muy claras para el Real Zaragoza que se perdieron por muy poco para desasosiego de la parroquia local. Entrarían en los últimos quince minutos Nieto por Verdasca (Ros pasaría al pivote) y Papu por Buff, cambios que no mejorarían las prestaciones del equipo. Sobre todo el georgiano notó en exceso su inactividad y en ningún momento tuvo el temple y el físico para acertar en la toma de decisiones. Al final el Rayo Majadahonda se estiró en busca del gol. Fueron valientes durante toda la segunda parte y encontraron su premio en el minuto 84. Isaac Carcelén protagonizó un contragolpe: supo temporizar y dividir el pase en el momento idóneo. Toni Martínez controló y se sacó un latigazo cruzado imposible de detener para Cristian (2-1).

Tocó sufrir un poco, los comienzos nunca fueron sencillos y más en una competición tan compleja e igualada como la Liga 1,2,3. Idiakez en los últimos minutos dio entrada a Aguirre por Marc Gual, logró cerrar los pasillos exteriores y Pombo logró aguantar cualquier balón perdido. En el descuento el equipo local desactivó el empuje de los visitantes a través de la posesión. No había tiempo para más, el Real Zaragoza sumaba los tres puntos y la grada encontraba motivos suficientes para ilusionarse un año más, ahora toca refrendarlo en futuras citas. El equipo mostró fortalezas y también debilidades pero cumplió con el objetivo principal: sumar los tres puntos. A partir de un buen colchón de puntos se gana confianza, se entrena mejor, se crece tácticamente y se encuentran mejores sensaciones con balón, el equipo ya está advertido del año pasado cuando hizo una primera vuelta deficiente. La próxima parada será la visita a Reus donde los de Idiakez ajustarán detalles y sumaran algún efectivo que ayude a tener más variantes.

Por el momento el cierzo nos empuja hacia delante…

Pedro Conesa Asín

 

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