OPINIÓN

El sueño del ascenso tiene que ser real

 

aficion zaragoza (marca)

Seis años en la tediosa travesía de la segunda división son una eternidad. Un año más la afición ha demostrado su apoyo incondicional a un club que sigue en la unidad de cuidados intensivos como consecuencia del serio accidente económico que sufrió hace casi dos lustros. Afortunadamente, más de 23.000 seguidores de la entidad que preside Christian Lapetra ejercen como fieles acompañantes en su progresiva recuperación, cuyo plazo para abandonar dicha situación podría expirar en mayo o junio de 2019. Ojalá. Esa es la previsión. Por historial y por masa social es un grande adormecido, con los recursos necesarios para poder rivalizar con cualquiera. Sobre todo necesita tener la convicción de poder soñar con el ascenso, su gran objetivo. Lalo Arantegui, en su inquietante cometido de generar ilusión, comienza un nuevo proyecto con escaso margen para el error. Ya no se admiten experimentos. Es el momento de asumir responsabilidades. De mostrar unidad. De remar todos en la misma dirección. De evitar que surjan voces disonantes.

El club no debe mirar atrás. Le convendría alejarse de las amenazas del pasado cuando aparezcan las dudas. Será un viaje largo en una competición con diferentes actores. Muchos de ellos ansían el papel protagonista en una liga cada vez más competitiva. Para llevar el timonel de la nave zaragocista sus dirigentes pusieron sus miras en un perfil antagónico al de Natxo González. Alguien que acortara las distancias entre la afición y el banquillo. Imanol Idiakez es el elegido. El hombre que debería guiar el destino de un equipo hacia la tierra prometida. Con el vasco se acabó la especulación. Su metodología se aproxima a la que promulgan los defensores de la corriente ofensiva. Los que miman el balón. Los que sufren si no lo tienen. Los que presionan al rival para volver a disfrutar del juego. A priori, las sensaciones son muy positivas.

El aficionado tiene que sentirse identificado con el equipo desde el principio. El próximo domingo, al Real Zaragoza se le presenta una inmejorable ocasión para mostrar todas sus credenciales no solo ante un rival sin experiencia en la categoría de plata sino también ante el resto de “enemigos” que tratarán de abortar el sueño de toda una ciudad. Va a ser difícil. El reto será mayúsculo. Pero cuenta con un factor diferencial con respecto a todos los demás. Una afición excelente. Que jamás abandona al equipo. Ni en La Romareda ni en los desplazamientos. Las nuevas generaciones merecen el regalo del ascenso. Muchos han sufrido y, sobre todo, han llorado sucesivamente los continuos fracasos en una entidad a la deriva. Esta temporada supone una gran reválida para todos: dirigentes, empleados, técnicos, jugadores y aficionados. Solamente pido un deseo. No es necesario que lo desvele.

 

Maikel Tapia.

 

Foto: marca

1 comentario en “El sueño del ascenso tiene que ser real”

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