OPINIÓN, PERFILES

Las apuestas de Lalo

Lalo Arantegui (Heraldo de Aragón)
Imagen: heraldo.es

En febrero de 2017, el Real Zaragoza le encargó a Lalo Arantegui la reconstrucción de su plantilla. Llegó procedente de la SAD Huesca, donde había participado en un proyecto ganador. Años antes había sido informador para el Zaragoza de Manolo Jiménez, pero eso no impidió que se resintieran las relaciones institucionales entre ambos clubes. Lalo Arantegui conocía los secretos del fútbol aragonés y el funcionamiento del Zaragoza en las categorías inferiores. En Huesca cultivó, además, una extraordinaria habilidad para moverse en el mercado. Los resultados en Zaragoza fueron casi inmediatos. En su primer año completo, el equipo blanquillo se quedó a las puertas del ascenso. Lo logró con una plantilla que se ajusta al modelo que impone la economía del club, unas condiciones en las que brilla especialmente Arantegui. La mejor virtud del director deportivo es la captación de futbolistas que solo han destacado en sus clubes de formación o en ligas menores. Un verano más, quizá obligado por el momento que vive la institución, Arantegui selecciona a jugadores desconocidos o jóvenes promesas.

La primera apuesta fue Imanol Idiakez, el nuevo entrenador. Idiakez se adapta a los gustos de Lalo, conoce el fútbol de formación y es un defensor de un estilo de juego. El técnico vasco se formó en la Real Sociedad, un club que el Zaragoza ha tomado como ejemplo. Por su defensa del fútbol posicional, por su apuesta por los jugadores de cantera y por el modo en que venció las dificultades hace más de una década. De Idiakez ha impresionado su capacidad de convicción, su naturalidad ante los medios y su pasión en los partidos.

El primer fichaje fue Jason Medina, que llegó del Leones mexicano. Es un delantero fuerte, oportunista; hábil en el juego a pocos toques e inteligente en la búsqueda del gol. De momento, se le ve algo desconectado del juego colectivo, pero siempre dispuesto a llegar al remate. En una de sus primeras declaraciones prometió alcanzar a la cifra de 20 goles, en una muestra de ambición y quizá de inocencia.

Casi de la mano de Medina vino James Igbekeme, procedente del Gil Vicente portugués. Igbekeme es, hasta el momento, el mejor fichaje de este verano. Es un todocampista, un futbolista generoso en el despliegue físico y que posee, además, una zurda sutil. Es capaz de realizar coberturas defensivas y de mejorar el juego a través de su conducción. Es un jugador impulsivo y, como tal, debe mejorar en la elección de sus decisiones, sin renunciar a su valentía. Su gran obstáculo hasta el momento es el idioma, pero parece un futbolista preparado para la temporada. Otra de sus grandes virtudes es su facilidad para adaptarse a diferentes registros del juego y para participar en posiciones distintas, una cualidad que aprecian Idiakez y Arantegui.

El tercero de los fichajes fue Diego Aguirre, que terminaba contrato en el Rayo Vallecano. El toledano es uno de esos zurdos que profundizan por su carril, en busca de un centro definitivo. Atrevido, veloz, irregular. Tiene capacidad para desbordar, buen pie para la combinación y puede jugar en cualquier lugar de la banda. Debe aplicarse en defensa, especialmente en un sistema de juego (4-4-2 en rombo), en el que los laterales quedan muy expuestos.

El Zaragoza cerró la contratación de Álex Muñoz en la última semana de julio. El alicantino es un tipo de defensor muy cotizado en el mercado: un central zurdo. Su llegada completa la línea defensiva, con un zaguero habituado al fútbol posicional. Tiene mayor facilidad a la hora de iniciar la jugada que sus compañeros de línea y más recursos con el balón. Además, en los partidos de pretemporada ha mostrado un buen tono físico y personalidad en el corte. Está por ver cómo gestiona los metros que el Zaragoza concede a su espalda, un problema que ya afectó a los centrales la temporada pasada.

El último en llegar ha sido Marc Gual, el delantero que el Zaragoza lleva esperando todo el verano. Procede, como Muñoz, de la cantera del Sevilla. El año pasado no disfrutó del fútbol, pero Arantegui valora su talento. Ha sido internacional en categorías inferiores y en su primer año en la división marcó 14 goles. Responde a la descripción de  un delantero moderno: veloz en grandes espacios, generoso en la presión, ágil en el quiebro y con recursos en el remate.

El club aragonés espera la llegada de un delantero más (el mejor situado es Álvaro Vázquez) para completar su plantilla. Sería el cierre ideal para un grupo joven, que no alcanza los 26 años de media. Una plantilla confeccionada en un momento de dificultad y que ilusiona a la Romareda. La afición cree en la capacidad de Arantegui, en su sintonía con el secretario técnico José María Barba y en la proyección de su cantera. El Zaragoza aplaude la continuidad de una idea y confía en el plan trazado por Lalo Arantegui.

 

Jorge Rodríguez Gascón.

 

 

1 comentario en “Las apuestas de Lalo”

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